Mi nombre es Javier, actualmente tengo 20 años y estudio una carrera profesional en una universidad privada. Lo que ahora les narraré empezó hace poco mas de dos años cuando aun estaba en la preparatoria, desde entonces mi vida cambió drásticamente, llenándola de los placeres que no todos conocemos y mucho memos estamos dispuestos a confesar.

Una tarde como cualquier otra estaba en casa en compañía de un compañero de la preparatoria que había acudido, pretendidamente, a estudiar, sin embargo antes de iniciar, decidimos que sería bueno fumar un poco de yerba, lo que hacíamos comúnmente muchos de los estudiantes del plantel al que acudíamos. Nos trasladamos al jardín de la casa para que el olor de la marihuana se disipara y no nos delatara, no obstante que mis padres acostumbran llegar muy tarde diariamente atendiendo sus asuntos de trabajo y personales.

Rafael, mi amigo sacó el cigarrillo de yerba y lo encendió fumándole con toda calma, cuando se satisfizo me lo pasó para que yo le fumara y así lo estaba haciendo cuando una voz nos llenó de sobresalto y angustia:

- Conque se están dando su "toque" ¿no? - Ambos volteamos hacía donde había sonado la voz femenina que nos alertaba que estabamos descubiertos, lo primero que pensé es que sería mi madre y en menudo problema me habría metido.

El alma me volvió al cuerpo al ver que era Nuri, mi hermana, dos años menor que yo, en ese entonces ella tenía 16, se sonreía pícaramente sabedora del gran susto que nos había dado. Traté de darle una explicación pero no me fluian las palabras ya que aun no me reponía de la impresión, al igual que Rafael que solo nos veía.

- No se preocupen, no diré nada. Siempre y cuando me inviten - Dijo Nuri quien no le quitaba la vista al cigarro de yerba que aun estaba encendido. No tenía opción, si no quería problemas había que invitarle a fumar, no me agradaba la idea, pero no había que hacerlo.

Pasé el cigarro a mi hermana y ésta le fumó con pericia, no había duda ya antes lo había hecho, no me sorprendía, solo me mortificaba que lo hiciéramos juntos.

Apagamos el cigarro y entramos a la casa, extrañamente aun seguía nervioso por la impresión al igual que mi amigo, quien propuso que para calmarnos nos deberíamos tomar un trago, Nuri secundó la propuesta, traté de decirle que ella no tenía edad para tomar tragos con nosotros, a lo que ella se carcajeó y ya entrados en los efectos de la droga nos reímos todos. Accedí y servimos trago para los tres. Lo tomábamos mientras platicábamos de cosas sin importancia.

Mecánicamente serví otros tragos cuando los primeros se acabaron. Minutos después mi amigo propuso que se imponía darse otro "toquecito", salimos al jardín y los tres fumamos del cigarro hasta que se acabó. En realidad mi hermana era muy simpática en su comportamiento, nunca había convivido con ella, pero me parecía muy agradable.

Volvimos a la casa y Nuri puso música y se puso a bailar sola, Rafael y yo solo le mirábamos mientras apurábamos otro trago de licor, mi hermana empezó a bailar en forma muy sensual, contoneaba su cuerpo de forma voluptuosa, ignoraba si premeditadamente o era su forma de bailar, lo cierto es que me empezó a excitar y seguro a Rafael también.

Nunca me había fijado en el buen cuerpo de mi hermana y mucho menos tener un pensamiento lúbrico para con ella. Ahora le miraba como si fuera otra persona, sus piernas estaban suculentas, carnosas, firmes; sus nalgas bien redondeadas y paraditas; los senos aunque algo pequeños eran dignos de admirarse. En fin que Nuri estaba, de súbito para mí, "bien buena", las miradas que mi amigo le lanzaba evidenciaban que para él también lo estaba, Quizá él desde mucho antes.

Cuando mi hermana se sentó frente a nosotros, ambos pudimos admirar sus hermosos muslos, que dejaba al descubierto gracias a la reducida minifalda que lucía, por su entrepierna podíamos ver las sensuales pantaletas rojas que cubrían sus "encantos íntimos". Sin poder evitarlo se me había parado la verga y por supuesto a mi amigo también.

Cuando Nuri se levantó por otro trago, mi amigo y yo la acompañamos con la mirada, embelesados en como meneaba rítmicamente sus apetitosas nalgas al caminar, nos volteamos a ver entre nosotros y con un solo movimiento de ojos estuvimos de acuerdo en que mi hermana esta "riquisima". Ninguno de los dos disimulaba la erección que mi hermana nos había provocado.

Nuri nuevamente empezó a bailar con la misma sensualidad de antes, mi amigo empezó a repetirle, quizá como broma, "mucha ropa, mucha ropa", para nuestra sorpresa mi hermana empezó a desabotonarse la blusa mirándonos con extrema coquetería y nosotros no perdíamos detalle de sus movimientos con miradas llenas de morbo y deseo lúbrico.

Se quitó la blusa quedando solo en el pequeño brassiere rojo de media copa que dejaba ante nuestras libidinosas miradas la parte superior de sus lindas chichitas, sin dejar de bailar como si fuese una consumada Striper, ahora yo mismo me uní al coro que mi amigo repetía "Mucha ropa", parecía que mi hermana estaba decidida a desnudarse y nosotros con ansiedad esperábamos que así fuera.

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El baile continuó y mi hermana lo hacia con mas cachondería que antes, lentamente bajó el cierre de su minifalda y sin dejar de mirarnos alternadamente el bulto que hacía nuestra respectiva erección, dejó caer la faldita al piso, ahí estaba mi hermana, con sus zapatillas de tacón alto, solo en brassiere y las diminutas pantaletitas llenas de encajes por el frente y totalmente transparentes por la parte de atrás, que siendo tanga se metían entre sus adorables nalgas dejando éstas plenas ante nuestras miradas concupiscentes.

Nosotros ya no tratábamos de disimular la protuberancia de nuestras hinchadas vergas y ella movía su cuerpo con total erotismo, como si fuera una consumada desnudista, adoptando poses en las que, gracias a la translucidez de su ropa interior, nos mostraba sus "encantos mas íntimos", nada quedaba a la imaginación, sus chiches, vellos pubicos, vulva y culito estaba siendo puestos a nuestra vista por mi cachonda hermana, de sus adorables nalgas ni que decir, estaban al natural devorando su sensual tanga. Nuri no ocultaba el grado de excitación que aquella exhibición procaz le provocaba.

Por unos minutos nos quedamos sin aliento embelesados con el cuerpo de mi hermana y lo insinuantemente que lo contoneaba, como si fuese una invitación al placer, a la lujuria, al pecado.

Rafael reaccionó y ahora le gritaba "Fuera mascaras", de inmediato me uní al coro y Nuri sonriendo con extrema coquetería amagaba con quitarse el sostén, se acercó a mí para que fuese yo quien se lo quitara, quizá para estar segura que eso era lo que yo quería, no obstante la presencia de mi amigo. Ya para entonces nada me importaba mas que verla encueradita. Le desabroché el brassiere y ella con extrema cachondez lentamente se deshizo de él mostrándonos con orgullo sus adorables chichitas muy firmes y erguidas. Sus movimientos corporales eran más descarados e insinuantes. Nuri estaba bien cachonda al igual que nosotros que nos frotábamos la verga con cinismo.

Sin interrumpir su erótico baile se acercaba a nosotros para que momentáneamente le acariciáramos el cuerpo y por instantes se sentaba alternadamente sobre nuestras endurecidas vergas moviendo sin cesar sus ricas nalgas mientras le manoseábamos las chiches y la panocha por encima de las pequeñas pantaletas.

No pude resistir mas y desabrochándome el pantalón me saqué la verga, Rafael hizo lo mismo, al aproximarse Nuri para sentarse nuevamente sobre nuestros falos le bajé las pantaletitas, haciendo contacto directo por primera vez entre mi verga y sus deliciosas nalgas, el manoseo se incremento, con una mano en sus chiches y la otra en su monte de Venus frotándole su vellosidad pélvica y dedeandole el clítoris con la punta de los dedos. Nuri solo jadeaba y se dejaba complacida.

Cuando estaba haciendo lo mismo con mi amigo me puse en pie y acerqué mi camote al rostro de mi hermana, ella sin chistar lo tomó con su mano y lo llevó a sus labios besándole sonoramente en el glande para luego meterlo entre sus labios y mamarlo con frenesí ante la mirada libidinosa de Rafael que ansioso esperaba su turno mientras manoseaba y dedeaba a mi hermana y recibía la frotación de sus nalgas en la verga.

Ya nada podía detenernos, cuando mi hermanita iba a sentarse nuevamente sobre mi verga le dije preso de la lujuria "Nuri, te quiero coger" en tanto ponía mi verga en posición vertical, Mi hermana sin inmutarse separó piernas y llevando mi pene a sus labios vaginales se sentó lentamente en mi verga hasta que sus nalguitas estuvieron en mi vientre y solo asomaban mis güevos bajo su peluda panocha e inicio a hacer sentadillas con mi verga bien metida en su mojada vulva sin cesar de repetir - Cógeme, cógeme rico... Métemela toda... Disfruten mi cuerpo como yo gozo su verga -, en tanto le acariciaba las chiches y Rafael puesto de pie frente a ella le daba a mamar su camote, Nuri no tardó en tener su primer orgasmo, entre gemidos y gritos de intenso placer en los que nos pedía más y más verga.

Minutos después Nuri se puso en pie y dando media vuelta se empinó chupándome la macana mientras mi amigo la envergaba, a cada embate de Rafael mi hermana metía más de mi verga en su boca hasta "desaparecerla" por completo en su garganta.

Nuevamente fue mi hermana quien deshizo la pose y se dispuso a sentarse nuevamente en mi falo, solo que esta vez lo puso entre sus nalgas justo en su celestial culito, estaba dispuesta a los máximos placeres, yo aunque un tanto sorprendido, aplaudía su excitante decisión. Se fue sentando con lentitud pero con determinación, su apretado culito se abría con dificultad para dar paso a mi camote que era devorado por el primoroso agujerito anal de mi hermana, rápidamente sus nalgas estaban posadas en mi vientre, la totalidad de mi verga estaba dentro de su culo instalada en su intestino.

Nuri iniciaba las sentadillas correspondientes para hacer que mi macana entrara y saliera de su culito, al tiempo que meneaba la cadera en círculos, sin dejar de mamarle el camote a Rafael quien la tenia sujeta de las tetas y yo le frotaba su velluda panocha y le dedeaba el clítoris. Pronto mis güevos se vieron bañados con los jugos del sexo de mi hermana que se estaba viniendo loca de gusto con el enculamiento al que felizmente estaba sometida.

Rafael y yo cambiamos de posición, ahora era él quien enculaba a Nuri, le dí a mamar un rato mi verga para luego abrirle las piernas y colocarme entre ellas para incrustar mi tolete en su babeante sexo, le estabamos dando la doble penetración y mi hermana estaba conmocionada de placer. - Que rico me cogen los dos... Disfruten mi cuerpo... Denme más verga - repetía totalmente entregada a los placeres de la lujuria.

Cambiamos varias veces de pose, pero en todas le dábamos la doble penetración alternándonos mi amigo y yo el goce de su hermoso culito y su vulva o su boca. Nuri se venia en estentóreos orgasmos a cada rato y a nosotros cada vez nos costaba mas trabajo contener la eyaculación.

Era imposible soportar más, Rafael tenia enculada a Nuri y solo sacó su camote del ano de mi hermana para bañarle las exquisitas nalgas con su leche, por mi parte cuando eyaculé ella me estaba mamando la verga, los primero chisguetes fueron directo a su boca y garganta, el resto en su rostro, cuando los chorros cesaron la golosa de mi hermana aun me seguía mamando el falo para extraer y tragar hasta la última gota de esperma.

A partir de ese glorioso día las relaciones sexuales incestuosas con mi hermana se hicieron continuas, dos o tres veces por semana, tomando en cuenta que Nuri también coge con su novio y ocasionalmente en la doble penetración conmigo y con mi amigo Rafael, quien nos aprovisiona de esa bendita yerba que enloquece sexualmente a mi cachonda hermana. Pero no es el único de mis amigos que ha disfrutado su cuerpo y suman no menos de una decena sin que ninguno haya repetido la "Hazaña", excepto Rafael.